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Dimes y Diretes

El agua no es un botín electoral: entre el reclamo ciudadano y el show político

20/10/2026
Redacción Sintesis
El agua no es un botín electoral: entre el reclamo ciudadano y el show político

El acceso al agua limpia y potable es un derecho humano fundamental, no una concesión ni una moneda de cambio. En Jalisco, la creciente crisis hídrica no es solo un problema de sequía o infraestructura, sino el reflejo de décadas de desatención, mala gestión y falta de planeación. Frente a esta realidad, la ciudadanía ha tomado las calles para exigir una solución básica y urgente: agua suficiente, constante y libre de contaminación para sus familias.

Las marchas y movilizaciones recientes no nacen del capricho, sino de la desesperación cotidiana. Familias enteras lidiando con el desabasto, cobros excesivos por un servicio deficiente o la llegada de agua turbia a sus hogares son el motor de un reclamo legítimo que exige respuestas serias por parte de las autoridades locales y federales.

Sin embargo, en medio del dolor y la indignación social, nunca falta la escenografía del oportunismo político. Resulta irónico —por no decir lamentable— ver a actores del PRI armar espectáculos e indignarse en la Cámara de Diputados por una crisis de la que sus propios gobiernos fueron arquitectos durante décadas. El “show” parlamentario no busca resolver la falta de infraestructura ni sanear las cuencas; busca captar reflectores, lucrar con la necesidad de la gente y sacar tajada electoral de una tragedia social.

El problema de fondo es que la politización del agua frena las soluciones reales. Mientras las fuerzas políticas se transfieren culpas y convierten el pleno legislativo en un teatro de sombras, la ciudadanía sigue abriendo la llave sin recibir una sola gota limpia. Jalisco no necesita discursos inflamados para la foto ni mantas de protesta parlamentaria hechas a la medida de la contienda electoral; necesita presupuestos históricos destinados a la infraestructura hídrica, saneamiento de fuentes de abastecimiento y una gestión técnica libre de colores partidistas.

El agua no pertenece a ningún partido ni debería servir para sostener candidaturas. Mientras el pragmatismo electoral siga priorizando la provocación mediática sobre los proyectos de ingeniería y sostenibilidad, las marchas continuarán. Y tendrán toda la razón de ser, porque frente a la demagogia de los políticos, el agua limpia sigue siendo una deuda pendiente con el pueblo de Jalisco.

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